Tag Archives: Justicia

#PelículasEnClaveDeGénero

20 Nov

Por María Castejón, publicado por eldiario.es

Cualquier película es susceptible de ser analizada en clave de género. ¿Podemos quitarnos las gafas moradas y disfrutar de Pretty Woman?

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Escena de la película Pretty Woman.

¿Qué pensáis de los nuevos personajes femeninos que comienzan a aparecer en las pantallas cinematográficas? ¿Creéis que algo está cambiando en sus representaciones? ¿Qué nos pueden aportar las nuevas heroínas de acción?

Durante años hemos denunciando las representaciones patriarcales del cine, que se caracterizan por un protagonismo eminente e insultantemente masculino. Las mujeres asumen roles secundarios: cuidadoras, trofeos del héroe y/o mujeres florero. Como norma, la mirada y el punto de vista son masculinos. Las mujeres, un objeto para ser mirado.

Si no lo tienes claro, aplica el Test Bechdel.

A pesar de esta tendencia generalizada, siempre han existido fisuras. Las rupturas comienzan hace muy poco, al menos para un público contemporáneo que no conoce La costilla de Adán (George Cukor, 1949), esa deliciosa y sofisticada comedia que enfrenta a (la moderna) Amanda y Adam Bonner por un caso de asesinato y entra de lleno a diseccionar las injusticias de género o La sal de la tierra ( Herbert J. Biberman, 1954), la propuesta cinematográfica que combina cine social, cine de denuncia y cine feminista, fundiendo la lucha de clases con la lucha de las mujeres.

Para no morir en el intento, os proponemos cinco consejos a tener en cuenta antes de ver una película:

  1. Todas las películas son susceptibles de análisis de género, sí; incluso películas muy taquilleras como 8 apellidos vascoso clásicos como Dirty dancing. No hace falta que sean películas feministas militantes, de esas en las que las mujeres sufren como consecuencia del sistema patriarcal, de nacionalidades lejanas, subtituladas, de esas que, no nos engañemos, sólo las vemos unas pocas.
  2. El juego, placer o sufrimiento de la identificación es algo mucho más complejo que pensar que si eres mujer, te identificas con el personaje femenino o si eres hombre te identificas con el masculino. Además de binarista, este planteamiento es un rollo, ya que como público nos podemos identificar con situaciones de diversos personajes, y no necesariamente tienen que ser de nuestro género.
  3. No juzgar una película por lo que nos gustaría que contara y no cuenta. Es muy tentador, es verdad. Maléficasería mucho más interesante si la protagonista fuera mala, pero mala de verdad. Disney se decidió por otros derroteros, qué le vamos a hacer….
  4. No tenemos que sentirnos culpables por disfrutar –en secreto, da mucha vergüenza confesarlo- una tarde de domingo viendo Pretty Woman. Que sí, que sabemos que es muy, pero que muy patriarcal, que esa mirada que le echa Richard Gere a Julia Roberts cuando está en la bañera es merecedora de figurar en los anales de la violencia de género, pero nos han educado en la ideología del amor romántico y hay veces que no lo podemos evitar.
  5. Olvidar el feministómetro. Estamos cansadas de decir que se asemeja a competir por quién la tiene más larga y tiene un tufillo a juzgar. Si te olvidas del feministómetro seguro que ves la película más contenta y feliz.

Aquí nuestros cinco consejos para ver una película desde la perspectiva de género y desde los feminismos, que esperamos os haya servido para identificar películas, reflexionar y pasar un buen rato.

FUENTE: http://www.eldiario.es/pikara/consejos-ver-pelicula-feminista_6_477762246.html

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#BrechaSalarialyDesigualdad

19 Jun

Publicado en eldiario.es, sección Economía, bajo el título “La brecha salarial entre hombres y mujeres tardará 118 años en cerrarse al ritmo actual”, por Belén Carreño.

  • El World Economic Forum publica su índice sobre brecha de género en el que reconoce que apenas ha habido avances en los últimos años en materia de salarios o participación laboral.
  • El Salvador se sitúa en el puesto 62. España se sitúa en el puesto 25, mejorando su posición que cayó con fuerza en 2012 a raíz de la pérdida de cargos de mujeres en primera línea del Gobierno.
  • España es el país 102 de 145 en diferencia de salarios entre hombres y mujeres.

La posición de la mujer en el ámbito socioeconómico se ha frenado en todo el mundo. Así lo muestra el índice Gender Gap Index, un indicador creado por el World Economic Forum hace diez años para medir la diferencia que hay entre hombres y mujeres en diversos aspectos (educación, sanidad, economía y participación pública). El índice rastrea la situación de la mujer en estos ámbitos y los resultados de 2015 muestran que en brecha salarial y en participación laboral apenas hay avances desde el año 2009. “El lento avance en cerrar la brecha económica entre hombres y mujeres significa que las mujeres están ganado este año la misma cantidad que los hombres en 2006”, concreta el informe. A este ritmo, el órganismo calcula que serán necesarios 118 años para cerrar por completo la diferencia económica entre hombres y mujeres. Ningún país del mundo ha logrado la igualdad salarial desde que se creó el índice.

El índice que sigue el acceso a la sanidad de hombres y mujeres es el que mejores resultados está dando, ya casi con igualdad en todos los países, y el de educación también sigue logrando avances. Pero el cuarto vector que analiza la institución, la participación pública, es que tiene peores registros, con solo dos países en el mundo consiguiendo paridad en su Parlamento (Ruanda y Bolivia) y cuatro países con el mismo número de ministros y ministras en sus gobiernos (Finlandia, Cabo Verde, Suecia y Francia).

gender-gap-2015

Click para ir al sitio gender-gap-2015 de World Economic Forum

Precisamente a España le penalizó en su posición en el ranking el paso atrás que supuso el Gobierno de la Rajoy en paridad en el Gobierno y en la presencia de mujeres en el Parlamento. En el año 2011, España había logrado su mejor nota en el indicador, un 7,58 (donde uno es la igualdad total y cero el peor escenario) lo que le situó como el país número 12 en el mundo en proximidad a conseguir la igualdad. Ese año, España era el quinto país en igualdad dentro del ámbito de representación política. Sin embargo, con el cambio de Ejecutivo, España pasó al puesto 27 (perdiendo 22 posiciones en un solo año) en paridad en el Gobierno lo que lastró su posición global hasta el puesto 26. En diez años, su peor posición relativa respecto al resto de países del mundo en términos de igualdad fue 2013, donde España ostentaba la posición número 30.

La buena noticia es que en 2015, España frena la tendencia ‘machista’ y mejora de nuevo varias posiciones, hasta quedar el 25 entre los 145 países analizados. La mejora ha venido en parte por la economía (la recuperación ha aumentado la participación de las mujeres en el mercado laboral al encontrar empleo) que ha aupado con fuerza la posición española. Sin embargo, en brecha salarial, España tiene una de las peores posiciones del mundo, al estar situada en el puesto 102 de 145 países analizados.

Además, la equiparación de los derechos de hombres y mujeres sigue perdiendo fuelle y empeora la posición relativa con otros países en la brecha en sanidad, educación y participación pública. Lo cierto es que en términos absolutos las notas se mantienen, y la peor posición de España se explica porque otros países se han puesto las pilas y están haciendo reformas con más brío por lo que adelantan a España. En Educación España tiene varios elementos en los que ha logrado la igualdad tota (como acceso de niños y niñas a la educación) y en sanidad las mujeres españolas están mejor situadas que los hombres en aspectos como esperanza de vida.

En términos globales, Islandia repite como país más igualitario del mundo, seguido por Noruega y Finlandia que intercambian posiciones en el segundo y tercer puesto. Finlandia, Irlanda y Eslovenia, son los únicos páises de la zona del euro que se cuelan en este top ten. Entre las posiciones no occidentales, destaca la buena posición de Ruanda y de Filipinas, en el sexto y séptimo puesto. Dinamarca y Bélgica se han salido del listado de los diez páises más igualitarios del mundo.

También es llamativo la pérdida de puestos de Estados Unidos ya que, según el informe, ha aumentado la brecha salarial, esto es, lo que se paga a hombres y mujeres en trabajos similares.

Fuente: http://www.eldiario.es/economia/brecha-economica-hombres-mujeres-estancada_0_453904875.html

Desigualdad en América Latina y el Caribe: mucho más allá del reparto del pastel

  • En América Latina y el Caribe,  aún sesenta millones de personas (el 10% más pobre) deben repartirse el 1.3% del  ingreso.
  • Rosa Cañete Alonso @aticanete – Coordinadora de la campaña IGUALES contra la Desigualdad en América Latina y el Caribe de OXFAM.

Una familia ante su casa en República Dominicana. Imagen de Pablo Tosco / Oxfam Intermón.

Hablar de desigualdad es molesto: no solo para los que se llevan la peor parte, sino también para los que se llevan la mejor. Es como cuando tu hermano te acusa de haber tomado dos porciones del pastel cuando a él solo le tocó una. La desigualdad nos reta éticamente, y ésta es una de las razones por las que es una lucha tan difícil de impulsar, particularmente  en América Latina y el Caribe, la región más desigual del mundo en el reparto de su ingreso y su tierra.

Como la desigualdad es incómoda, durante décadas los gobiernos de la región − al igual que entidades tan influyentes como el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), y muchas  organizaciones de cooperación− fijaron su atención en el crecimiento y la lucha contra pobreza, no en la desigualdad. En América Latina y el Caribe les fue bien en la última década, gracias a que el pastel aumentó ayudado por el alza de los precios internacionales de nuestros recursos naturales. La región creció y la pobreza monetaria disminuyó considerablemente. Todo esto gracias, no solo al aumento del pastel, sino también a diferentes medidas progresistas que adoptaron algunos países.

El problema es que cuando una sociedad no es capaz generar iguales oportunidades para todas las personas la reducción de la pobreza  monetaria es un hecho muy voluble y, en algunos casos, casi una ilusión óptica. Esta ilusión se puede desplomar ante cualquier choque externo, como una enfermedad en la familia, un niño que nace con alguna discapacidad, la subida de la gasolina o la desaceleración económica. Doscientos millones de personas que dejaron de ser pobres en la década dorada ven ahora la amenaza de una economía que no crecerá, unos gobiernos que verán reducidos sus ingresos, unos servicios sociales de mala calidad y, sobre todo, unas capacidades que no han conseguido adquirir. El pastel ha dejado de crecer y ahora habrá que repartirlo mejor, si no queremos que a algunos no les toque nada.

En América Latina y el Caribe,  aún sesenta millones de personas (el 10% más pobre) deben repartirse el 1.3% del  ingreso, mientras 32 personas tienen tanta riqueza como los 300 millones de personas  más pobres de la región. En Honduras, hay 225 personas que ganan al año 16,460 veces lo que gana una persona perteneciente al 20% más pobre de la sociedad. Es decir, tu hermano se está comiendo casi todo el pastel.

La situación hace evidente la necesidad de un reparto más justo y éste pasa por remover el avispero de los  conflictos de intereses. Los conflictos y las luchas de poder que forman parte de cualquier democracia son  son naturales y saludables, siempre  y cuando sean visibilizadas y debatidas en la arena pública. Esto permite  que las diferentes voces se escuchen y que las decisiones políticas garanticen los derechos de todas las personas. Es decir, todos queremos mucho pastel, por lo que es necesario que intervengan las instituciones del Estado para garantizar derechos y repartir de una manera justa.

Lo que vemos en la realidad de esta región es que  cuando la riqueza está concentrada también se concentra el poder, o al revés. Los niveles de desigualdad actuales  solo son posibles en democracias que no trabajan para las mayorías, en democracias secuestradas por élites políticas y económicas. Es como si mamá y papá no fueran tan justos y decidieran darle una gran parte del pastel a uno de los hermanos o, peor aún, ¡comerse ellos más de la mitad! Y esto es lo que está ocurriendo en nuestras sociedades. Los que deben equilibrar los diferentes intereses, protegen sólo algunos, o se ocupan sólo de los suyos propios.  Las políticas fiscales, los bajos salarios mínimos, la mala calidad de la salud y la educación pública, o la falta de acceso al agua son claros ejemplos de ello.

El debate sobre la desigualdad es esencialmente político, nos habla de si las políticas y las leyes representan o no los intereses de las mayorías. Las políticas que funcionan para repartir mejor el pastel ya han sido probadas, es necesario que los gobiernos  de esta región decidan representarnos a todos. Porque no hablamos de un simple pastel sino de derechos de personas como tú y como yo, que son negados para proteger los privilegios de unos pocos.

Fuente: http://www.eldiario.es/desigualdadblog/Desigualdad-America-Latina-Caribe-reparto_6_436466372.html

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