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#DecálogoNeomachista

6 Nov

El decálogo del neomachismo o cómo perpetuar la desigualdad de género sin parecer machista

  • En la web proliferan mensajes posmachistas que, en opinión de los expertos, son una reacción patriarcal a los avances en derechos de las mujeres.
  • “Tiene un discurso políticamente correcto, pero es el machismo de siempre”, afirman las autoras del estudio ‘Neomachismo en espacios virtuales’
  • Uno de sus planteamientos es que existe un alto número de denuncias falsas por violencia machista, pero solo representan el 0,01% del total, según la Fiscalía General del Estado

Por Marta Borraz, publicado en eldiario.es

neomachismo

“Ni machismo ni feminismo” o “La violencia no tiene género”, algunos de los lemas de Vox al irrumpir en la marcha del 7N / Raquel Ejerique

Suele posicionarse contra la Ley Integral contra la Violencia de Género de 2004 o el lenguaje no sexista y habla de un alto número de denuncias falsas por violencia machista. Es el llamado neomachismo (o posmachismo) que, según las personas expertas consultadas, ha aterrizado como una reacción patriarcal a los avances en derechos de las mujeres conquistados en los últimos años. “Es el machismo de siempre, pero con un discurso transformado para poder introducirse y calar en el mundo actual”, según las investigadoras Trinidad Donoso y Nieves Prado.

Pero, ¿en qué se diferencia del machismo como tal? “Tiene un discurso políticamente correcto hacia los principios de igualdad y la inferioridad natural de la mujer no se acepta en esta corriente, al menos no como discurso enunciado”, afirman las expertas, que han realizado un estudio sobre ‘ Neomachismo en espacios virtuales’. Es ahí, en la red, donde proliferan mensajes de este tipo y comentarios que pueden condensarse en estos diez.

  1. La violencia no tiene género

Era uno de los lemas que la formación política Vox  llevaba en sus pancartas al irrumpir en la marcha contra las violencias machistas del pasado 7N.”Todos los seres humanos podemos ser violentos”, sostiene Rubén Sánchez Ruiz, psicólogo y formador en materia de violencia machista, pero esta frase “ignora que esta es una violencia específica”.

Para Miguel Lorente, exdelegado del Gobierno para la violencia de género, “obvia que vivimos en un sistema patriarcal y que hay una construcción cultural que minimiza y justifica la violencia del hombre sobre la mujer”, que ha provocado el asesinato de 48 mujeres en lo que va de año, según cifras oficiales. Lorente afirma que esta violencia es distinta a otras porque, entre otras cosas, “se normaliza y responsabiliza a la propia víctima”.

violencia-sin-genero

Mensaje en Twitter de la Guardia Civil sobre violencia de género.

  1. Ni machismo ni feminismo, igualdad real

El posmachismo suele reaccionar ante el uso de la palabra feminismo, que “a pesar de ser un pensamiento liberador, lo ve como un ataque y es producto del desconocimiento”, resume Lorente, y lo equipara con el machismo para acabar concluyendo que lo que defiende es la igualdad real. Sin embargo, son planteamientos que persiguen lo contrario. Según la Real Academia Española, el machismo es “la actitud de prepotencia de los varones sobre las mujeres” y el feminismo es “un movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres”.

  1. Cuestionamiento de la Ley Integral contra la Violencia de Género

Muchos consideran la norma, aprobada en 2004, “discriminatoria para los varones”, analizan Donoso y Prado en su investigación. De hecho, existen grupos y asociaciones “de afectados” por la ley porque “se sienten atacados por todo aquello que cuestiona su poder y se presentan como víctimas”, explica Sánchez. Pero la norma, “con sus más y sus menos supuso un hito porque, entre otras cosas, intenta visibilizar esta violencia específica”.

  1. Un alto número de denuncias falsas

Las expertas coinciden en que la falsa creencia de que hay un elevado número de mujeres que interponen denuncias falsas por violencia machista es uno de los argumentos estrella del posmachismo. Sin embargo, según la  Memoria Anual de la Fiscalía General del Estado con datos de 2014 solo el 0,01% de las mismas lo son. Se trata de un comentario habitual que hace pocos meses utilizó el expresidente de la Comunidad de Madrid Joaquín Leguina en Twitter:

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Joaquín Leguina @LeguinaJ

En España, si dices que hay muchas denuncias por violencia de género que son falsas, eres un machista.

07:01 – 29 jul 2015

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“Las confunden con las absoluciones, que demuestran que los elementos de prueba no son suficientes para la condena y persiguen potenciar el mito de que las mujeres lo hacen para beneficiarse”, dice Lorente. “¿Por qué no se habla de denuncias falsas en otros ámbitos en los que son mucho mayores?”, se pregunta.

  1. El Síndrome de Alienación Parental (SAP)

En 1985 el psiquiatra Richard Gardner acuñó este término para hacer referencia a la manipulación por parte de un progenitor de los hijos e hijas para enfrentarlos al otro, normalmente por parte de la madre. Con ello, se consigue el cambio de custodia en un proceso de divorcio en base a que ella “lava el cerebro” de su hijo con el objetivo de destruir los vínculos con su padre. Este supuesto síndrome carece de consenso científico y no ha sido reconocido por la Organización Mundial de la Salud.

El peligro radica en que “se está dando en muchos casos de violencia machista y al final el hijo acaba con el agresor”, denuncia Sánchez, para el que “los procesos de divorcio son complejos y puede haber manipulación por parte de los progenitores”. Sin embargo, afirma, “es criminal convertirlo en un síndrome de la mujer”. Según la macroencuesta de 2011, un 73,4% de mujeres víctimas de violencia de género salen de ella a través de la separación, sin interponer denuncia. Lorente califica el SAP como “trampa” porque “evita que nos preguntemos por las verdaderas causas para que los hijos muestren ese rechazo que, en muchos casos, son la violencia que han visto y vivido en el hogar”.

  1. El lenguaje no sexista

Burlarse del lenguaje inclusivo, que pretende romper con la forma en que lo masculino se ha impuesto como universal, es otro de los rasgos del posmachismo, según las expertas consultadas. Sánchez defiende su utilización porque “lo que no se nombra no existe”, dice, “ya que el lenguaje regula el pensamiento y éste regula las actitudes”. Lorente opina que se trata de “un rechazo al significado de lo que defiende este planteamiento comunicativo”. Algo que demuestra que “nunca nos hemos cuestionado la utilización de ‘damas y caballeros’, pero sí de ‘todas y todos'”.

  1. Uso del término “feminazi” o “hembrista”

En los últimos años se ha extendido el término “feminazi” para referirse a mujeres feministas que luchan por sus derechos haciendo alusión a que pretenden tratar a los hombres como los nazis a los judíos. El término fue popularizado por un locutor de radio estadounidense vinculado al Partido Republicano para nombrar a las mujeres que defendían el derecho al aborto. El hembrismo, por su parte, es utilizado como analogía del machismo para citar “la discriminación sexual, de carácter dominante, adoptada por las mujeres”. Términos “que no responden a realidades”, afirma Sánchez, y que “se usan de forma despectiva para decir que somos nosotros los intolerantes e irrespetuosos”.

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Un cartel aparecido este martes en una calle cercana al Juzgado de violencia contra la Mujer número 6 de Madrid.

  1. La igualdad ya se ha conseguido

“La certeza absoluta de que la igualdad real y formal de mujeres y hombres se ha conseguido” es otra de las características del posmachismo, según Donoso y Prado. Algo que lleva aparejado que “ya no es necesaria ninguna lucha feminista”. En opinión de Lorente “se ha logrado actuar sobre la parte más superficial de la desigualdad, pero no sobre las causas”.  Las trabajadoras cobran un 23,9% menos que ellos por trabajos de igual valor y el 95% de las personas que están fuera del mercado laboral para dedicarse a los cuidados son mujeres.

  1. Contra las cuotas

Existen opiniones diversas sobre la eficacia de las cuotas, incluso dentro del propio movimiento feminista. Pero el posmachismo suele posicionarse en contra porque “lo considera un ataque ya que estas iniciativas buscan modificar privilegios que la cultura les ha concedido a los hombres”, dice Lorente, que considera importantes las cuotas porque “dirigir iguales acciones a quien ocupa una posición aventajada y a quien ocupa una inferior hace que avancen las dos partes, pero manteniendo la desigualdad entre ellas”.

La ley de 2004 fijaba como recomendación un 40% de mujeres en el Consejo de Administración de las empresas, pero solo un 18,6% ocupa estos puestos. “Esta cifra no es una situación natural, también es una cuota, la cuota del machismo”.

  1. Beneficio económico del que defiende la igualdad

Este planteamiento se basa en que el feminismo utiliza la lucha en favor de los derechos de las mujeres con el objetivo de ganar dinero. Un argumento empleado por el periodista y escritor, Arcadi Espada, que el 12 de noviembre  publicó un artículo en El Mundo sobre la marcha del 7N en el que aludía a que la manifestación solo buscaba “hacer negocio con el crimen”. Para Lorente, es un juicio “muy efectivo en época de crisis”, pero lo que no se dice es que “hay gente que lleva 30 años dejándose la piel y luchando contra la violencia machista en una situación de muchísima precariedad”, añade Sánchez.

Fuente: http://www.eldiario.es/sociedad/decalogo-posmachismo-perpetuar-desigualdad-machista_0_455304638.html

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#MujeresCuerpoyAcumulación primitiva

30 Oct

El retroceso histórico del capitalismo – Una revisión de “Calibán y la bruja”, de Silvia Federici, por Caballero Knight.

El libro de Silvia Federici, Calibán y la bruja: Mujeres, el Cuerpo y la acumulación primitiva, es una lectura esencial para aquellos de nosotros tratando de destruir a los sistemas de dominación y construir un futuro liberado.

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Lo que es más fascinante de Calibán y la bruja es la forma en que se opone a la creencia generalizada de que el capitalismo, aunque tal vez viciado en su forma actual, fue en un tiempo un “progresista” o desarrollo necesario. Descubriendo la historia olvidada de la caza de brujas que consumió Europa en la sospecha y el fuego durante más de 200 años, Federici demuestra que el capitalismo siempre ha dependido de la violencia espectacular, sobre todo contra las mujeres, la gente de color, los trabajadores y aquellos que cultivan un futuro más igualitario.

El libro recuerda los movimientos campesinos enormes y coloridos de la Edad Media, que apuntaban hacia un futuro no capitalista de Europa y, por extensión, del mundo. Sin embargo, estos caminos fueron bloqueados. La “terapia de choque” de la caza de brujas fue utilizada para aterrorizar a los rebeldes y visionarios, imponer una nueva disciplina en el cuerpo, particularmente en la sexualidad femenina, y marcar el comienzo de un nuevo sistema social basado en una clase obrera sin tierra y la devaluación del trabajo de las mujeres.

Federici escribe: “Es imposible asociar el capitalismo con cualquier forma de liberación o atribuir la longevidad del sistema a su capacidad de satisfacer las necesidades humanas. Si el capitalismo ha sido capaz de reproducirse a sí mismo es sólo a causa de la telaraña de las desigualdades que ha construido en el cuerpo del proletariado mundial, y debido a su capacidad de globalizar la explotación. Este proceso todavía se está desarrollando ante nuestros ojos, como lo ha hecho durante los últimos 500 años”.

El capitalismo – Nacido en llamas

El foco principal de Calibán es la caza de brujas de los siglos 15 al 17 en Europa, a través del cual “cientos de miles de mujeres fueron juzgadas, torturadas, quemadas vivas o ahorcadas, acusadas de haber vendido cuerpo y alma al diablo.”

Federici sostiene que esta represión era sobre todo “una guerra contra las mujeres”, que construye una nueva jerarquía sexual basada en la división entre el trabajo asalariado de sexo masculino y el trabajo reproductivo no remunerado femenino tales como la crianza de los niños, el cuidado de los ancianos y enfermos, alimentar a sus maridos o parejas, y el mantenimiento de la casa. Las personas acusadas de brujería eran a menudo mujeres que vivían fuera de este binario – como rebeldes, curanderos, parteras, sexo/género no-conformistas, o los que proporcionan conocimiento prohibido de la anticoncepción o el aborto.

Federici postula esta violencia sistemática contra las mujeres como una modalidad en la formación del capitalismo cuando ella indica que “la caza de brujas se produjo simultáneamente con la colonización y la exterminación de las poblaciones del Nuevo Mundo, los recintos ingleses, y el comienzo de la trata de esclavos. Contrario a la ortodoxia “laissez-faire” que sostiene que el capitalismo funciona mejor sin la intervención del estado, Federici se expande sobre la proposición de Marx que fue precisamente la violencia del estado de esta” acumulación primitiva “, la que sentó las bases de la economía capitalista.

Principalmente, el capitalismo no podría haberse formado sin la creación de una clase obrera sin tierra. Las personas no fácilmente se someten a trabajo asalariado, a menos que ya no tengan una capacidad autónoma para proveer para ellos o para sus comunidades. En la sección citada a menudo de Marx de El Capital, “estos nuevos hombres libres se convirtieron en vendedores de sí mismos sólo después de haber sido despojados de todos sus propios medios de producción… Y la historia de esto, su expropiación, está escrita en los anales de la humanidad con letras de sangre y fuego.”

Pero a diferencia de Marx, que vio la separación de los seres humanos de sus tradicionales bases de la tierra como un mal necesario para la expansión de “las fuerzas productivas,” Federici hace hincapié en la pérdida de la libertad que una vez disfrutamos a través de la conexión con la tierra. Ella señala que antes de los recintos, incluso el más humilde de los siervos tenía su propia parcela de tierra la cual podía utilizar para casi cualquier propósito. Federici escribe: “Con el uso de la tierra también llegó el uso de los” comunes “- prados, bosques, lagos, pastos silvestres – que proporcionaron los recursos cruciales para la economía campesina (leña para combustible, madera para la construcción, estanques de peces, pastos para animales) y fomentaron la cohesión de la comunidad y la cooperación”.

El acceso a la tierra actuó como base de la autonomía, proveyendo seguridad para los campesinos que de otra manera, eran, en gran medida sujetos a los caprichos de su “Señor”. No sólo no podían cultivar sus propios alimentos, o cazar en los bosques relativamente abundantes que aún estaban de pie en esa era, pero la conexión a los espacios públicos también dio territorio a los campesinos con el que organizar movimientos de resistencia y economías alternativas fuera del control de sus amos. En palabras del autor, “tan pronto como perdieron el acceso a la tierra, todos los trabajadores eran sumergidos en una dependencia desconocida en la época medieval, ya que su condición de sin tierra dio a los empleadores el poder de cortar su sueldo y alargar la jornada de trabajo.”

El capitalismo se ha extendido alrededor del mundo desde ese momento a través de los mismos métodos de la acumulación primitiva. Una vez que nos vemos obligados de la tierra, no tenemos más remedio que someternos a la disciplina de la fábrica, oficina, o en la escuela.

Una Revolución Olvidada

Calibán es vital para impugnar la teoría marxista de una marcha determinista a través de etapas históricas, en el que el capitalismo es visto como un desarrollo necesario en el camino hacia el comunismo. Federici sostiene que existían otras vías a continuación, al igual que el futuro está abierto ahora. “El capitalismo no era la única respuesta posible a la crisis del poder feudal. En toda Europa, grandes movimientos sociales comunales y las rebeliones contra el feudalismo habían ofrecido la promesa de una nueva sociedad igualitaria basada en la igualdad social y la cooperación”.

Los capítulos más inspiradores del libro hacen visible una enorme serie continental de los movimientos de la gente pobre que casi derribaron la iglesia y el Estado a finales de la Edad Media. Estos movimientos campesinos de los siglos 13 – 16 fueron a menudo etiquetados como “herejes” por desafiar el poder religioso del Vaticano, pero desde la lucha contra la guerra, cátaros vegetariana del sur de Francia a los taboritas comunistas de Bohemia, buscaron una transformación mucho más amplia de la sociedad feudal. Los herejes alcanzaron un seguimiento masivo porque “denunciaron a las jerarquías sociales, la propiedad privada y la acumulación de riqueza, y difundieron entre la gente una nueva concepción, revolucionaria de la sociedad.”

Lo más espectacular, en la década de 1420 y 30, Taboritas y Husitas lucharon para liberar toda Bohemia, haciendo retroceder varias Cruzadas de 100.000 hombres organizados por el Vaticano. Los levantamientos se convirtieron contagiosos en toda Europa, tanto es así que en el período crucial de 1350-1500, se hicieron concesiones sin precedentes incluida la duplicación de los salarios, la reducción de los precios y de los alquileres, y una jornada laboral más corta.

Sin embargo, el campesinado que había vislumbrado la posibilidad de liberación no sería apaciguado por tales reformas. Número cada vez mayor simplemente deja los dominios de los señores para vivir como vagabundos, mientras que otros se negaron a pagar tributo o cooperar en las formas tradicionales. En palabras de Federici, “estaba condenada la economía feudal.”

Las élites respondieron instituyendo la Santa Inquisición, una brutal campaña de represión estatal que incluye la tortura y la quema de herejes hasta la muerte. Pero con el paso del tiempo, el objetivo cambió de los herejes a las mujeres como la Inquisición se transformó en la caza de Brujas.

De acuerdo con Federici, la caza de Brujas tuvo éxito introduciendo una cuña sexista entre los trabajadores y campesinos que “socavó la solidaridad de clase”. Mientras que las mujeres se enfrentan a la amenaza de la tortura y la muerte horrible si no se ajustaban a los nuevos roles de género de sumisión, los hombres fueron en efecto sobornados con la promesa de las esposas obedientes y un mayor acceso a los cuerpos de las mujeres.

A medida que las acusaciones de brujería se arremolinaban, la sospecha y el miedo borraron la solidaridad de las comunidades campesinas. No sólo eran herejes y revolucionarios marginados, pero las nuevas divisiones sociales y la desconfianza hacen que sea más difícil para la gente común resistir el robo de sus tierras por los empresarios apoyados por el Estado en los recintos.

Para las élites europeas, además de sofocar una revolución de la clase trabajadora que había amenazado cada vez más sus normas, la caza de brujas sentó las bases de un nuevo régimen de explotación laboral y de acumulación de capital. Federici resume que “El capitalismo era la contrarrevolución que destruyó las posibilidades que habían surgido de la lucha anti-feudal – posibilidad que, de realizarse, podría habernos ahorrado la inmensa destrucción de vidas y el medio ambiente que ha marcado el avance de las relaciones capitalistas en todo el mundo.”

Hoy en día, aquellos de nosotros que tienen en nuestros corazones la semilla de nuevos mundos por venir podemos mirar a los “herejes” y “brujas” que resistieron el capitalismo y el estado de la dominación mucho antes que nosotros. Su ejemplo nos debe inspirar para llevar adelante un movimiento de liberación que es ancha como la Tierra y viejo como el tiempo.

FUENTE: https://endofcapitalism.com/2013/12/14/the-historic-setback-of-capitalism-a-review-of-silvia-federicis-caliban-and-the-witch/

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