#DesigualdadInvisible

30 Ago

Artículo original escrito por Nuria Varela y publicado en septiembre 2013, en la Revista21, bajo el título MICROMACHISMOS, LA DESIGUALDAD COTIDIANA INVISIBLE.

Mafalda-05-28El 16M, en la Puerta del Sol, bajo las carpas que habían decidido ocupar la plaza tan solo un día antes, había un cartel hecho a mano con rotulador azul que decía: “Taller Micromachismos. Hoy 18.30. Aquí”. ¿Cómo llegaron los micromachismos hasta la madrileña plaza? Todo comenzó a principios de los años 90, cuando el psicoterapeuta Luis Bonino le puso nombre a las maniobras cotidianas que los hombres realizan para conservar, reafirmar o recuperar el dominio sobre sus parejas. Maniobras invisibles pero dañinas. El término ha vuelto a la actualidad de mano del posmachismo y ha salido de la esfera personal al detectarse en los movimientos sociales y en el ámbito público.

El nacimiento de los micromachismos recuerda al de la ya clásica “mística de la feminidad”, cuando la norteamericana Betty Friedan bautizó aquel “malestar”, aquello de lo que se hablaba como “el problema que no tenía nombre” y sin embargo, estaba destruyendo a las mujeres tras la Segunda Guerra Mundial. Mujeres que acudían al médico aquejadas de un malestar y una fatiga crónica que ningún especialista era capaz de diagnosticar. La mística de la feminidad identifica mujer con madre y esposa, cercena toda posibilidad de realización personal y culpabiliza a todas aquellas mujeres que no son felices viviendo solamente para los demás.

Algo muy parecido a lo que se encontró en su consulta, a principios de los 90, el psicoterapeuta y coordinador del Centro de estudios de la condición masculina, Luis Bonino: “Llevaba años trabajando con pacientes mujeres que se sentían mal en sus relaciones de pareja, estaban confusas y se lo atribuían a ellas mismas, a causas internas. Me di cuenta de que no era cierto, que tenía que ver con mensajes que sus parejas habían inoculado en ellas”.
En una de esas consultas en las que la mujer relataba problemas en las relaciones sexuales con su marido –de las que ella se culpabilizaba-, a Bonino se le ocurrió preguntarle: “¿Él es disfrutable?”. La mujer se quedó en silencio un rato y luego comenzó a relatar características que desde luego no lo hacían atractivo. “Él la culpabilizaba completamente –relata Bonino, y me di cuenta de que esa culpabilización tenía otra cara de la moneda, la ‘inocentización’. Si ella era la culpable, él era el inocente y bueno, además”.

A partir de ese día, a Bonino le pareció importante comenzar a nombrar “todo lo que hacemos los hombres para mantener nuestra ‘tarjeta VIP’, esos privilegios con los que nacemos y nos resistimos a abandonar”. Lo hizo, según confiesa, empujado por dos situaciones: “La primera, convivir en pareja con una mujer que no me permitió nunca estar por arriba y que ha visibilizado siempre mis maniobras de retención de poder lo que me obligó a tener que ir reconociendo, no sin contradicciones, mis resistencias no reconocidas a una relación igualitaria. La otra, trabajar en psicoterapia con mujeres y descubrir los daños que provocan los pequeños comportamientos cotidianos de dominio, los micromachismos”.

micromachismosEl nombre nace en la estela del término micropoderes del sociólogo francés Foucault y como en este caso, micro no se refiere a “poca cosa” o “poco importante” sino a que son casi imperceptibes, están especialmente invisibles y ocultos para las mujeres que los padecen y para la sociedad en general. “Es como un microbio –explica Bonino-, lo pequeños que son y el mal que algunos causan”.

El forense Miguel Lorente, anterior Delegado del Gobierno para la Violencia de Género, asegura que “el posmachismo ha rescatado los micromachismos para hacer de ellos un lenguaje habitual, no sólo un recurso ocasional y que además se apoya en los tres elementos que lo caracterizan: “el cientificismo, la neutralidad y el interés común, de manera que no parezca que el debate está en determinados hombres o en algunas parejas ni en ciertas circunstancias, sino que se trata de un planteamiento amplio en defensa de determinados valores y formar de organizar la convivencia que desprecia la igualdad”.

¿Cuál es el objetivo? Bonino y Lorente coinciden en su análisis: que todo siga igual, que no haya cambios. Para Miguel Lorente, de este modo, “se defiende la desigualdad desde una aparente igualdad basada en ‘medidas para hombres y mujeres’, no sólo para mujeres. Si los cambios no se producen, la consecuencia es que las referencias continuarán construidas sobre la desigualdad y las manifestaciones (violencia de género, discriminación, precariedad, pobreza…) no se entenderán como estructurales, sino como parte de circunstancias individuales”.

El cambio del que se presume en la masculinidad tradicional es solo aparente, subraya Luis Bonino. “Es cierto que el machismo puro y duro ya no se lleva pero eso no significa que los varones dejen de naturalizar su posición de privilegio social. Es más, podemos decir que respeto a la masculinidad tradicional también tenemos hombres ni-ni. Si el modelo clásico se definía con las tres p, la obligación de los varones de ser proveedores, protectores y procreadores; ahora hay muchos hombres que ni proveen ni protegen ni procrean, son más afectivos, incluso encantadores pero ¿qué aportan a las mujeres? ¿Están construyendo relaciones igualitarias o simplemente mejorando aún más su status? Es decir, van dejando sus obligaciones tradicionales pero no dejan de ejercer su poder”. Carmen Soto, una de las pacientes de Bonino, lo explica con claridad:

El ejercicio de los micromachismos no es siempre intencional, simplemente son hábitos de funcionamiento de los varones frente a las mujeres que realizan de modo automático, sin reflexión. Otros, sin embargo, son absolutamente conscientes. Por ejemplo, la mentira, el engaño, negar lo evidente, las “impericias selectivas” –no ser capaz de poner una lavadora pero manejar con soltura el ipad que le regalaron ayer-, el silencio, no dar explicaciones, los “escaqueos en las tareas domésticas” –pueden ser inconscientes hasta que se reclaman por parte de la pareja, entonces dejan de serlo-. Otro ejemplos de micromachismos que se ejercen con plena consciencia son refugiarse en el “estilo”. Es uno de los más habituales, responde a la situación en la que una mujer reclama algo y encuentra como respuesta “si me lo hubiese dicho de otra manera, lo entendería”. Ella busca la forma de decírselo “para que lo entienda” y cuando ya lo ha hecho mil veces, explota, entonces, vuelve a recibir la misma respuesta “con esas formas, no hay manera”, es decir, inmediatamente la culpabiliza a ella y niega lo evidente. También se ejercen de forma consciente la pseudonegociación –que además falsea la comunicación-. Como actualmente no es políticamente correcto ser inflexible, se cubren las apariencias hablando de los problemas pero sin negociar la solución ni moverse de su posición. Y es muy habitual, reclamar tiempo. Este micromachismo se usa cuando la mujer ya exige un cambio. Él reconoce que ella tiene razón pero posterga el comienzo de dicho cambio: “Necesito tiempo, claro que lo hablaremos, pero no en caliente…” O aguanta el envite –le da la razón y se mantiene en su posición el tiempo que haga falta, hasta que ella se canse-.

Los micromachismos, subraya Lorente, hoy forman parte del posmachismo, entendido como posición activa en contra de la igualdad, de ahí su mayor presencia y extensión en la actualidad. “En algunos casos –señala-, serán estos micromachismos los que formen parte directa y activa de la violencia, bien como elemento de las conductas dirigidas a someter y controlar a las mujeres o bien como forma de buscar la ‘normalización’ tras las agresiones”.

FUENTE: http://nuriavarela.com/tag/micromachismos/

Anuncios

Deja tu comentario aquí.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

The End of Capitalism

A new world is on its way. We are building it, one day at a time.

Ivaginaria

Erotismo y antropología sexual @Ivaginaria

The Belle Jar

"Let me live, love and say it well in good sentences." - Sylvia Plath

El Demonio Blanco de la tetera verde

Traducciones de-generadas desde la cueva

...Alwari...

...amanecer salvaje...

Voces de Hombres por la Igualdad

Compilado por Jose Ángel Lozoya y Jose María Bedoya, editado por Chema Espada

Masculinidades

Ensayos de Antropología de las Masculinidades y Políticas Profeminismo de Chema Espada Calpe

Heterodoxia

COMUNIDAD DE HOMBRES POR LA IGUALDAD

A %d blogueros les gusta esto: