#CómoSaberQueEresUnMisógino

28 Sep

Del original Mychal Denzel Smith en Feministing, How to know you hate women.

He aquí una prueba infalible de que eres un misógino: se produce un caso de violencia de género en el cual un hombre golpea a una mujer hasta que la deja inconsciente. El caso adquiere notoriedad nacional y todas las preguntas y comentarios que se te vienen a la cabeza tienen que ver sobre el comportamiento de ella. Eres un misógino de aúpa (de cuidado) ni más, ni menos.

No hay otra explicación, nada de «no conozco la totalidad de los hechos», no hay excusas, eres un misógino. Reconócelo.

Seguramente no creas que eres un misógino; en realidad, lo más probable es que pienses que solo estás siendo un observador objetivo cuyo único interés es la verdad. No te lo crees ni tú, amigo.

Es un incidente que suele darse en nuestros debates sobre conflictos verdaderamente importantes: tenemos que ser justas con ambas partes. No tenemos en cuenta, sin embargo, que una de las partes es la subyugada y la otra, la opresora. Si no te parece mal legitimar a esta última en pos de la «justicia», tampoco te parecerá mal decir que estás de acuerdo con la opresión como una condición inherentemente humana. Menuda mierda.

Detengan la violencia contra las mujeresLa violencia machista no merece una perspectiva «justa», no deberían existir justificaciones, racionalizaciones o ambigüedades. La violencia machista no debería tolerarse, punto. Sin embargo, cada vez nos disponemos a denunciar esta violencia de manera colectiva, hay alguien que alza la voz discordante.

«Bueno, el caso es que hizo mal en pegarla, pero creo que ella no debió…»

«No estoy de acuerdo con que se pegue a las mujeres, pero si te metes en los asuntos de un hombre con sus mismos modos… »

«¿Y las obligaciones que tiene [ella] con su familia

«¿Por qué no se largó? Así está justificando su comportamiento [el de él]»

«No deberíamos entrometernos en asuntos de pareja»

«¿Y qué se esperaba?»

Odio. Es odio. No hay otra manera de llamarlo cuando has tenido constancia del hostigamiento sistemático hacia las mujeres a lo largo de la historia hasta silenciarlas y convertirlas en ciudadanas de segunda y aun así les culpas por la violencia que sufren.

Existe una tendencia a juzgar de manera ecuánime las acciones de las personas poderosas y desempoderadas y luego preguntar «ah, ¿pero que no es eso la igualdad?». Es una manera muy astuta de evadirse retóricamente del asunto que nos concierne. La igualdad es el objetivo, pero fingir que convivimos como iguales AHORA MISMO es una ficción. Nos guste o no, llevamos a nuestras espaldas el peso de la historia cuando interactuamos de manera personal. La historia de la violencia machista es la historia de los cuerpos femeninos como campos de batalla en la lucha por el poder. Puñetazos, patadas, armas y amenazas de muerte solo son algunos de los métodos que se han puesto en práctica para asegurar el dominio sobre las mujeres y negarles autonomía, primero en casa y luego en el resto del mundo.

Teniendo en cuenta todo esto, nos equivocamos juzgando de manera negativa que un hombre pegue a una mujer porque él es físicamente más fuerte que ella, o porque las mujeres sean delicadas. Esta línea de pensamiento, aunque posicionada correctamente en el debate, lo está por los motivos equivocados, ya que refuerza el ideario patriarcal de que la protección ha de ser competencia estricta de los hombres.

No, la violencia machista es una lacra porque afianza una jerarquía de poder y es un método para asegurar la sumisión y garantizar el mantenimiento de la desigualdad a través del miedo.

Así que, si en algún momento dado empiezas a justificar estos actos, eres un misógino. Tenlo en cuenta mientras te recopilas la «totalidad de los hechos».

FUENTE: http://eldemonioblancodelateteraverde.wordpress.com/2014/09/12/como-saber-que-eres-un-misogino/

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Una respuesta to “#CómoSaberQueEresUnMisógino”

  1. Wilfredo Marmol 29 septiembre, 2014 a 8:02 am #

    La misoginia es una forma de violencia por odio. Al igual que el racismo, el machismo es una forma de violencia por intolerancia. La señora Regina de Cardenal es el ejemplo más emblematico de la violencia por odio, y de suyo lucha todos los días por mantener este privilegio en beneficio de los hombres y su doble moral es taxativa: No al aborto pero si a la pena de muerte. Esto la sintesis de la señora catololica, romana, apostolica y fotogenica. Gracias CoMeGen.

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