Género Y Masculinidades

21 Abr

José Camilo Díaz*

Con el apoyo de Walberto Tejeda, Programa de Masculinidades del Centro Bartolomé de Las Casas.

Introducción

Los siguientes párrafos nos acercan a una necesidad vital; conocer y a lo mejor entender qué es eso de masculinidades o de las masculinidades. Para escribir las siguientes líneas he tomado como principal recurso mi propia experiencia vital como varón y el acerbo y experiencia de otros colegas de la Plataforma Equinoccio[1] con quienes he aprehendido todo este asunto de las masculinidades y los recursos bibliográficos entrevistas, que de manera incondicional, me han ofrecido los compañeros del Equipo de Masculinidades del Centro Bartolomé de Las Casas.

Además, me interesa decir de manera enfática que el Programa de Masculinidades del Centro Bartolomé de Las Casas y su Plataforma Equinoccio, a la cual pertenezco, son aliados de Corte Suprema de Justicia, a través de su Unidad de Género desde el 2007.

Género y Masculinidades

Por varios factores que van cambiando la realidad, seguramente también por influencia benéfica de la reflexión de género de muchas mujeres, en diferentes geografías y esferas de la sociedad, escuchamos con más frecuencia de la masculinidad, en cuanto categoría de género a ser de-construida. Tal categoría de género, no omitimos recordarlo, es una categoría de análisis, relacional y construida históricamente.

Actualmente hay mucho interés, hay también curiosidad y cierto morbo, pero sobre todo, hay urgencia en que los hombres entremos en serio y vitalmente, a reflexionar sobre nuestra condición y nuestras condicionantes de hombres. Esa reflexión nos recuerda que el “género” asignado es la manera de construir las relaciones sociales articulándolas en dos polos, masculino y femenino, según los datos biológicos visibles, especialmente genitales, interpretados al nacer. Así, según nacemos con pene, somos etiquetados como hombres y se nos asigna un patrón de vida, un modelo socialmente definido y aceptado de comportamientos, valores y expectativas para ser hombres.  Esa masculinidad legitimada, esperada y promovida construye el género de los hombres.

Un modelo hegemónico de masculinidad

La masculinidad así construida, independientemente de culturas y geografías, y asumiendo rasgos propios locales, va siempre unida a determinadas cualidades, sobre todo asociadas con la fuerza, la violencia, la agresividad, la potencia, la inteligencia racional y la idea de que es necesario estar probando y probándose continuamente que se “es hombre” y que se ha logrado alcanzar el modelo definido de ser hombre. Este modelo definido no admite contrapuntos o alternativas, prevalece, se convierte en estereotipo. Desde este modelo hegemónico de masculinidad, se mide e interpreta a los hombres. Si tal modelo es un patrón de medida, no todos los hombres tienen éxito en adecuarse a esas medidas, inclusive físicas, con las que se mide su masculinidad. Esta masculinidad hegemónica que nos moldea, afecta nuestra manera de ver el mundo y la realidad, nuestros sentimientos, nuestros cuerpos, nuestras prácticas personales y políticas y hasta nuestros sueños y utopías. Ahora bien, la realidad cotidiana nos va indicando que este modelo hegemónico, presentado como fuerte, inteligente y perenne -cuasi sagrado-, no es perfecto. Son muchos los hombres que no pasan el examen de la masculinidad hegemónica. Razones físicas, políticas, económicas, étnicas, sexuales, nos van abriendo el campo de visión para darnos cuenta de muchos hombres que no caben en el modelo. Por tanto, la realidad nos muestra que la masculinidad hegemónica tiene fisuras, grietas, fallas dentro de las cuales y posibilitándose con ellas, muchos hombres descubren maneras diversas de ser hombres. Si lo anterior es posible, es decir, que hay una diversidad de manera de ser hombres a lo cual llamamos masculinidades entonces podemos plantear la enorme posibilidad de crear nuevas relaciones de equidad y autodesarrollo.

Prevención de la Violencia de género: involucrando a los hombres

Lo dicho anteriormente nos plantea la enorme necesidad, pero también posibilidad de involucrar a los hombres en la prevención de la violencia de género. Es posible  y muchos hombres lo están mostrando de diversas maneras. La violencia es un mal que podemos prevenir desde un compromiso personal. Teniendo en cuenta que lo personal  transversaliza hasta influir en la cultura y viceversa. Si los hombres no asumimos nuestra responsabilidad y tarea en la prevención muy poco podremos avanzar en el desarrollo con enfoque de género y derecho.

Es importante decir que en nuestro país no estamos solos en esta tarea, reitero que contamos con muchísimos hombres que cotidianamente asumen un compromiso para hacer posible la equidad de género y prevención de la violencia de género, especialmente las distintas expresiones de violencia en contra de las mujeres. Además es de mucha alegría contar con el decidido apoyo de muchas mujeres que creen en el trabajo que los hombres podemos realizar en esta materia.

Quiero reiterar el apoyo que la Plataforma Equinoccio ofrece para todas las instituciones y personas que quieren asumir un compromiso real y concreto para la equidad y prevención de la violencia de género. Así mismo nos alegra saber que la plataforma Equinoccio es parte de otras plataformas como la Alianza Men Engage[2], una plataforma global de involucramiento de los hombres en materia de Equidad de género, prevención de la violencia de género y Salud Sexual y reproductiva.

Para poner un punto de cierre a este escrito es importante destacar que masculinidades es una dimensión vital y fundamental que interesa mucho tocar. Es un asunto tremendamente político y que garantiza la cualificación de cualquier práctica personal, profesional e institucional. No asumir el trabajo con hombres para reflexionar sobre su identidad masculina, sus prácticas hegemónicas, machistas y violentas es promover, hostil o sutilmente, la reproducción de una filosofía y orden de vida androcentricos y patriarcales. Así que cada uno de nosotros los hombres tiene un tremendo poder de incidencia  para cambiar todo aquello que nos daña y el Machismo como lógica patriarcal no sólo afecta a las mujeres, niños y niñas, también nos afecta a los hombres.

* Equipo de Género y  Masculinidades, Unidad de Genero de la Corte Suprema de Justicia.

[1] Plataforma Equinoccio es La Escuela Metodológica en Masculinidades del Centro Bartolomé de Las Casas, EL Salvador. Para mayor información de esta plataforma, consultar www.escuelaequinoccio.org

[2] Para mayor información consultar www.menengage.org. El Centro Bartolomé de Las Casas es punto focal de la Alianza Men Engage en El Salvador. El pasado 8 de octubre se realizó la primer reunión constitutiva de Men Engage El Salvador y La segunda convocatoria está para el 19 de noviembre 2009.

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